Cambio de perspectiva
MARÍA, de Lucía Baurier Recuerdo perfectamente el día en que llegó María. Era un día especialmente caluroso de verano en el que un medio derretido polo de limón resultaba mi único compañero frente al mortal aburrimiento que suponían mis vacaciones de verano y las de todos los niños que las pasan en el pueblo de su abuela, perdido en Castilla y León. De golpe, el zumbido de la radio estropeada de la cocina y el coro de grillos que la acompañaba se vio interrumpido por el sonido del motor de un coche. Me asomé a la ventana y, del coche, salió una chica, era muy alta y esbelta, su piel bronceada relucía y resaltaba el contraste con su vestido blanco de algodón, pero lo que más llamaba la atención era su largo pelo castaño que al sol tomaba reflejos de un rojo intenso. Parecía disgustada y discutía acaloradamente con el conductor del que se despidió con un portazo., Lla verdad, la entendí, esta no era la localización soñada para nadie, pero aun así, miró hacia arriba y al verme me so...