Taller poético
¿Mi tiempo tiene precio?
La respuesta ya está dada, pero la pregunta se
sigue repitiendo y me empieza a molestar.
Soy más inteligente que una cebra, pero no si empieza a acechar un león que me quiere comer.
En la juventud estudiaré, así de adulta podré tener dinero y hacer lo que quiero ser,
hasta que llegue la vejez, y entonces consejos de aprovechar la vida regalaré.
Pregúntame, cualquier edad, y te diré dónde estaré
o dónde estaría, pero sé qué querré ser.
Y si me equivoco, bótox por la tarde y retinol en la noche me lo resolverán.
Pero aún no deja de molestar, quizás si me la repito pare ya.
Otra vez más:
Monetizar libertad, parecido a maltrato animal, pero yo lucho para eso lograr.
La felicidad con mi tiempo la tendré que pagar.
¿Me convertiré en lo que deseo, y así seré feliz, y así hasta triunfar?
Mejor esperar a no tener utilidad, para que empiece a disfrutar con lo que la edad me permita ya.
Hasta entonces, al servicio de quien quiera me contrate para trabajar.
Son tantas las opciones en la respuesta que me empiezo a ilusionar,
pero la pregunta se repite y empieza a molestar.
Chloé Boixet
¿Por qué el boli deja tinta?
Siempre me ha fascinado ver cómo la tinta exhala su último aliento.
Como el susurro de un astro que se apaga tras haber dejado su estela.
Soñamos con tatuar nuestro eco en el viento y la tinta, callada, lo consigue:
es la huella que no se deja desvanecer.
La tinta es mi herida abierta por donde se escapan mis pensamientos y con ella derramo este poema.
Me descubro en la tinta como en el rastro efímero de una estrella fugaz.
Cada reflejo es un intento de atrapar lo que huye,
de fijar instantes antes que se desvanezcan en el cosmos del tiempo.
Las palabras se transforman en ruinas sagradas, mientras la memoria, frágil,
los intenta abrazar.
Hay recuerdos, que, como tinta fresca, se expanden, manchan.
Su cicatriz es un eco inquebrantable, un lamento que persiste aunque el pergamino sea arrancado.
Siempre queda una sombra que se resiste a morir.
Releo lo que escribí un 11 de enero de 2023.
Aquellas letras, ahora, son cenizas flotando en la superficie de mi mente.
La tinta también se desgasta, como los recuerdos que se disuelven en el tiempo.
La memoria es como un cristal empañado,
por eso confió en la tinta, es el único testigo que no enreda la verdad en el polvo de los días.
Entre sus trazos, encuentro verdades que creía olvidadas,
como si cada letra tejiera un puente hacia quien fui.
Y así, una vez más, libero el río oscuro de la tinta.
Que fluya, que hable por mí.
Paula Braggion
¿Hay más universos?
No sé cuándo fue la primera vez, pero siempre lo imagino.
Ya de pequeña miraba a las estrellas para buscar alivio,
Nada me explicaba el porqué de todo lo vivido.
Lo solucioné imaginando otros universos donde nada ha sucedido.
A veces pienso que mi madre dormía preocupada,
No sabía qué quería, ni entendía qué me pasaba.
Quería cambiar, pero a mí misma me sentía atada.
Ahora agradezco no vivir en el universo donde eso me pasa.
Pero desde que nos conocemos,
He dejado de fantasear con otros universos.
Ahora te veo sonreír y eres mi firmamento.,
Te abrazo y solo pienso en vivirnos.
Ya no me importa saber si existo en otros universos,
si en esos no sé tu nombre, no quiero vivir en ellos.
Martina Cruz
El calor de la luz
Me ilumina por las mañanas,
me despierta con su brillo
cuando se asoma por mi ventana
me empapa de su color.
Al trabajo me acompaña
alumbrando mi camino hasta llegar.
Me mira mientras escribo
reflejándose en la pantalla, avisándome de la hora.
Salgo y me espera cada vez más lejos
mostrándome sus cálidos colores.
Cuando llego a casa se despide,
lentamente, escondiéndose en la oscuridad.
Cada día la misma rutina,
de día a noche, de luz a sombra.
Me pregunto si algún día parará.
¿Cambiará? ¿Desaparecerá?
Sofía Manzanera
TIC-TAC
Tic Tac, Tic Tac
El tiempo se funde sin avisar
El pastel se hace poco a poco
Pero sin avisar se hace más deprisa
Tic Tac, Tic Tac
Se va haciendo más rápido,
como te descuides no lo habrás disfrutado
y se te quemará sin avisar, Tic Tac
Tic Tac, Tic Tac
Date cuenta y cógelo a tiempo
No dolerá tanto el momento
si con una pizquita de azúcar todo se cura
Tic Tac
Los recuerdos cambiarán
Se endulzarán con el tiempo,
puede que te curen, cuídalos y ámalos
Tic …
La alarma del humo ha saltado
El pastel se ha quemado, Tac
Tiempo muerto.
Sofía Díaz
¿A qué huele el amor?
que apenas hace poco florecimos.
Somos tímidas y sumamente frágiles,
susurrándonos promesas inciertas.
Fragancias ajenas rozan mis sentidos.
Envueltas por la euforia y la pasión,
sólo siento tu esencia,
que me llena con tu amor.
Tengo miedo de que se vaya
que se desvanezca y me olvide de cómo es.
Pero eso es lo que hace que se mantenga,
y que dure.
El tiempo pasa, y nuestras hojas se marchitan,
convirtiendo la fragilidad en fortaleza.
Lo que fue incierto, hoy es una promesa,
que al latir, perdura.
Emma Braggion

Las estaciones del río
¿Qué es el río?, esa fuerza de la naturaleza,
¿qué es río?, las montañas y su belleza,
¿qué es río?, el azul y su pureza.
En otoño el río camina,
las hojas caen por la colina,
y yo juego entre su neblina.
En invierno el agua está helada,
la nieve cubre toda la entrada,
y mi risa suena congelada.
En primavera todo florece,
el río brilla, nada aparece,
y yo corro feliz donde me apetece.
En verano el sol lo ilumina,
el agua danza, brilla y fulmina,
y su corriente mi piel adivina.
El río guarda cada recuerdo,
risas, sueños y lo que pierdo,
y de su canto siempre me acuerdo.
Miguel Campo
Unas notas que acarician los tímpanos
susurros del viento con una dulce armonía,
que dibujan paisajes donde los sueños
despiertan con una suave melodía.
Para encontrar en la noche un consuelo
un grito que estalla en mil emociones
que vuela hasta el firmamento
y resuena en los corazones.
Un abrazo de notas que calma,
un idioma que no usa palabras,
la música suena en el alma
y deja su huella en las ramas.
Por eso su magia perdura,
en cada ser o lugar
la música tiene dulzura
y es nuestro hogar.
Javier Megías
T’odio
T’odio.
T’odio perquè tu només em vols,
Res més que pel meu cos.
Perquè em retens amb fils invisibles,
Fent que s’apoderin de mi els teus diables.
T’odio.
No em deixes estimar-te com voldria,
Perquè el teu orgull sempre et guia.
M’abandonaràs amb els meus plors.
I ho curaràs amb falses flors.
T’odio.
No hi ets quan més et necessito,
Però et queixes quan t’evito.
Tu no em mostraràs mai devoció,
Sinó que ho ompliràs amb abandó.
T’estimo.
T'estimo i per això t’odio.
Odio que no hi pugui fer res.
Perquè sense importar quant em trenquis,
Tu ja ets un petit bocí de mi.
Angelika Petrosyan
PERÒ
Ella diu:
–Jo t'estimo, però no sé per què
jo t'estimo, però no sé com
jo t'estimo, però no sé què es
–la miro.
–Jo t'estimo
com tu a mi ho has fet.
–L’amor és innocent,
principiant, imprevist, desconegut però no forçat.
–Però jo vull estimar-te
com tu a mi ho has fet.
–No m’ho diguis, fes-ho,
dius paraules que se’n van,
estimar no és una frase,
estimar és un fet.
–No, però jo t’estimo!
–I jo m’estimo
i per això me’n vaig.
Laura Serra
T’estimo?
T’abraço i em pregunto
Què és això que estimo?
Potser és la teva olor
dolça com els dies d’estiu
o són aquestes roses
que has fet que dugui a les mans?
Et miro i em pregunto
què volen dir aquells ulls
vius com els primers crits
d’un nen acabat de néixer
I és potser l’anunci de mort
el que et responen els meus?
Em dónes la mà i sento
la calor de la teva companyia
que em protegeix de la foscor,
i llavors em pregunto
si és aquesta seguretat
el que m’agrada de tu
Veig després els teus llavis
que alliberen paraules d’amor
i em provoquen un somriure,
i sense adonar-me'n rebo la resposta:
no són les paraules el que estimo
sino que sento amor per tu
Ada Solanilla
Las palabras nonatas
Las palabras nonatas
cazan instantes, destilan recuerdos,
crean esencias, fotograma a fotograma,
son haces de luz en movimiento en la habitación cerrada de mi cerebro.
Pero una vez pronunciadas en letras de pantalla,
las palabras, huidizas, se escurren entre los dedos.
Y vuelan imágenes en un aleteo mudo,
un silencio más grande en el blanco cielo
que cuando eran ideas, proyectos.
“Escribe, escribe”.
Pero escribir es matar la ilusión de atrapar el tiempo.
Las palabras negras no saben a nada,
no tienen aroma, no huelen a nuevo, ni a viejo.
No oigo el susurro del viento, ni percibo su calor, su aliento.
Mi corazón cantaba cuando notaba las patadas en mi vientre.
Eran las palabras que, como promesas,
me decían que ahí estaban, nutriéndose de la sangre de mi vida,
esperando el momento.
Pero una vez paridas en un sudario blanco, nacen muertas.
Y lloro por su falta de vida que es la mía,
porque no dicen nada, no saben a nada, no huelen a nada.
Parirás con dolor, es la maldición del escritor que imagina palabras.
Porque pronunciarlas es matarlas, estrangular el eco de su voz.
Las palabras nonatas,
como ángeles en un coro numinoso,
revelan intuiciones que son impronunciables.
Yo las oigo con los ojos y con el corazón,
las siento en mis tripas,
pero al tratar de parirlas,
atraviesan el entelado cuello uterino,
telarañas de lenguaje y gramática,
y nacen ahogadas, deformes.
“Escribe, escribe”.
Pero escribir es traicionar las palabras, doblegarlas a una sintaxis aprendida
de la que no pueden escapar.
El diccionario, como un taxidermista, las coloca, lustrosas,
en vitrinas con orden alfabético.
Un cementerio de lápidas de papel, y en ellas, inscritas definiciones huecas.
Paseo por sus tumbas consciente de que no hay vida.
Y me detengo a ponerles flores mientras pienso en mis palabras
que vuelan libres en un cielo de palabras nonatas.
“Escribe, escribe”.
Pero no quiero estrangularlas al nacer, doblegarlas a mi sintaxis aprehendida.
Prefiero dejarlas cazar instantes, destilar recuerdos,
fotograma a fotograma, en la habitación cerrada de mi cerebro.
Anma Troncoso






