EL BUFÓN QUE CAMBIÓ SU VIDA, de Marc López


 


Viví parte del siglo XVI, ahora no caigo en qué año, recién cumplí la mayoría de edad cuando me di cuenta de que ser campesino no era lo mío. Mis padres me obligaban a trabajar desde pequeño, pero no era mi vocación. Un día me fijé en un señor que se dedicaba a hacer reír a los niños contándoles historias, y me decidí a seguir su ejemplo. Tuve que ingeniármelas para empezar en la calle haciendo malabares, provocando risa a la gente o haciéndome el torpe aunque no lo fuera. 

 

Un día un soldado vio cómo actuaba y me llevó junto al rey para hacerle reír porque estaba depresivo por la pérdida de su hermano. Intenté hacer todo tipo de pantomimas, malabares, o actuaciones torpes a su majestad, y verme le llevó a la convicción de hacerme su bufón en aquel mismo momento. Ni yo supe el porqué de tan inesperada elección, pero así fue.

 

Recuerdo que no todos los días estaba a su servicio, pero siempre estaba presente en los momentos de estrés o tristeza del rey. Hasta de vez en cuando me invitaba a entretener a sus hijas cuando cogió confianza conmigo. 

 

Pero siempre pensé que me faltaba algo por conseguir: saber cómo se siente siendo soldado. Aquel mismo soldado que me descubrió me invitó a participar en la guerra del país contrario y me acuerdo de que luché con valentía. El rey vio mis hazañas y me proclamó general de su ejército. Fue muy desconcertante, porque yo siempre hacía lo que me más le entretenía, ser bufón, pensé que no quería dejar de lado mi antigua profesión y que de vez en cuando haría reír al rey cuando lo necesitase.

 

Pasó el tiempo y el rey murió sin descendencia, ya que sus hijas se casaron con nobles y reyes de las ciudades vecinas. Iba pasando el tiempo, y los consejeros del reino llegaron a la conclusión de yo había sido la persona más cercana del rey, razón por la cual acabé convirtiéndome en su sucesor. Y tuve que ser rey, el pueblo también estaba a favor, mucha gente me conocía. 

 

El resto de mi vida lo pasé reinando. Durante este tiempo invité a mi hermano al reino, para que fuera mi cómplice.

 

Ahora puedo decir que no tengo mucho por hacer ya que me quedé solo hace varios años y he sido privilegiado al vivir en tres diferentes siglos. Tengo 120 años y mi familia son mis nietos. Me considero una persona privilegiada y ojalá mi historia sea recordada.


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