Reto 7: La epístola y el diario personal

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La Epístola






Lucía Fabra


12/09/08


Querida Barcelona, 


Escribo esta carta desde el avión de camino a Nueva York. Me voy, dejo la ciudad que me crió entre sus calles y la humedad del aire. Mientras estoy sentada en este asiento incómodo con el aliento del señor de al lado dormido en mi cuello me entra la nostalgia, la vista se me vuelve borrosa por las lágrimas acumuladas al saber que cuando este avión vuelva a tocar tierra habré dejado todo lo que conocía y estaré sola en la otra parte del mundo. Voy a echar mucho de menos toda la cultura que me ha criado. 


Barcelona, me has enseñado muchas cosas: he madurado paseando por tus parques, he aprendido cometiendo errores en tus calles, tus edificios, con tu gente, me he enamorado y me han partido el corazón en tus plazas. He llegado a odiarte porque me han pasado tantas cosas malas en esta ciudad. Pero ahora que me estoy yendo, que te dejo atrás y que probablemente no vuelva en mucho tiempo, me acuerdo de lo mejor: desayunar en tus terrazas, la vida nocturna, mis amigos de la infancia… Te echaré de menos, Barcelona, y espero disfrutar y vivir Nueva York al menos la mitad de bien que he vivido contigo.


Siempre tuya, en tus memorias, y aunque yo sea solo una más de las personas que han pasado por ti, yo a ti no te voy a olvidar. 


Con cariño, 


Catalina 


6/02/16


Querida Nueva York, 


Llevo ya 8 años viviendo aquí y sigo sin acostumbrarme al frío a principio de año, a cómo se cuela el viento helado por debajo de las puertas. He de aceptar que has conseguido enamorarme poco a poco, Nueva York. Cuando llegué aquí lo único en lo que pensaba era en lo que echaba de menos España, el clima mediterráneo y la comida. 


Pero ser una veinteañera sin nada de dinero en una ciudad desconocida y tan grande como esta me ha obligado a explorarte de fuera hacia dentro, poco a poco, aun así no te conozco para nada, pero ¿realmente te conoce alguien? Una de las razones por las cuales me has cautivado es tu misterio, ni siquiera alguien que ha nacido en Nueva York se la conoce entera. Parece crecer a cada minuto que pasa, siempre vas a conocer algo nuevo, por tanto, no importa cuánto tiempo pases aquí, siempre, pero siempre, vas a ser un turista. El estar tan excluido de conocimiento como el resto es lo que te hace sentir que ya eres parte de la ciudad. 


Durante este tiempo viviendo entre tu gente, conseguí un trabajo en una oficina de marketing llevando cafés e imprimiendo documentos, hice amigos nuevos, me volví a enamorar y esta vez salió bien, ¡claro que salió bien si ahora estoy prometida! Escalé en la industria del marketing, me construí un nombre en el sector, creé mi propia empresa. Ya no vivo en Queens, ahora vivo cerca del puente de Brooklyn  y Manhattan. La vida ha dado mil vueltas desde que llegué, pasé de estar sola y con problemas para pagar el alquiler a tener amigos, pareja y un gran trabajo. 

 

Nueva York, yo llegué a ti con expectativas, pero sobre todo con el corazón roto, con el alma partida y con la mente perdida. Pero tú me has ayudado a curarme, a aprender y a descubrirme entera otra vez. Lo único de lo que puedo quejarme es de estar harta de que la gente no pronuncie bien ni mi nombre ni mi apellido.



Por eso y por muchos años más que nos quedan juntas, gracias. 


Siempre tuya, 


Catalina 





Paz, de Sergio Gonzaga


Carta de Kevin a un desconocido


Hola, 


habrás notado que desde los últimos días estuve haciendo un poco de ruido viniendo de mi celda, pues intentaba encontrar una forma para comunicarme con alguien, así que hice este pequeño orificio para pasar estos papeles. Casi me descubren pero todo está bien. Escuché ruidos provenientes del otro lado de la pared, así que supuse que debía haber otra persona. Me siento muy solo sin poder hablar con alguien. Lo haría sin tan solo nuestra vida no dependiera de ello. Pero afortunadamente encontré este diario vacío, así que uso sus páginas para escribir esto. Quizá lleves más tiempo que yo aquí y sepas alguna forma de escapar. Espero que puedas responder esta carta y averiguar quién es esa persona a través de la pared. 


Kevin



Carta de un desconocido a Kevin


Qué osadía la tuya para haber hecho un hueco en tu celda sin que te descubran antes. Podrían matarte si se enteran. ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto? ¿Cómo fue que escondiste tan bien el hueco en la pared para que nadie te viese? ¿Alguien te hace de cómplice? 



Carta de Kevin a un desconocido


¿Cuántas preguntas, no? Parece un interrogatorio. Solo llevo unos 6 días, no es que está pared sea tan resistente. Además logré coger un pequeño palo de metal que se le cayó a un guardia y me sirvió para romper poco a poco el muro. Así que trabajé solo y sin ayuda de nadie. Ni siquiera tuve que esconderlo, ya que apenas si se llega a ver algo con la poca luz que hay en este lugar. Parece que tanto nosotros como las personas que vigilan a ciertas horas del día solo se preocupan porque sigamos dentro de la celda y no en su estado. 



Carta de un desconocido a Kevin


Entiendo que pudiste pasar así de desapercibido sin problema alguno. Nos sorprendes. Supongo que los vigilantes deberían aumentar la seguridad y los castigos. 



Carta de Kevin a unos desconocidos 


¿Nos? ¿Por qué hablas en plural? ¡No sabía que eran más de una persona! Sigo sin saber tu nombre o sus nombres. Podríamos trabajar juntos para escapar de aquí, mientras más seamos mejor será. 



Carta de Kevin a unos desconocido 


¿Siguen allí? Quizá están dormidos. Entiendo lo cansado que puede ser estar en estas celdas todo el tiempo. Pero no supuse que se relajaron tanto como para dormirse. No hay tiempo que perder, necesitamos escapar de aquí ahora, quién sabe que nos pueden hacer aquí encerrados.



Carta de Kevin para Kevin 


Increíblemente después de mi última carta unos vigilantes me sacaron de la celda. Parece que con quien me estaba comunicando era con ellos, y terminé delatándome. No puedo ser tan tonto como para no haberme dado cuenta de que esa pared daba con el cuarto de vigilancia. Lo peor vino después, cuando me pusieron sobre arena en un terreno plano. Oí una voz gritando, ordenando que peleásemos. De repente noté que había más personas presentes, al parecer un público muy agresivo porque empezaron a tirar piedras pequeñas y otras grandes. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía a otro prisionero igual que yo el cual rápidamente empezó a correr hacia mí. Yo solo me eché a correr hacia atrás hasta que no fue suficiente y me alcanzó. Me golpeó tantas veces que no puedo ni recordar en qué momento empecé a sangrar por la nariz. Siguió y siguió pero luego se detuvo alejándose lentamente mientras le aplaudían, y gritaban “acábalo”. Entonces se volteó de forma perversa para matarme. Cuando mis ojos vieron lo que me salvaría la vida arrebatando otra:. una piedra del tamaño de mi puño, que golpeó su cabeza y lo dejó tendido en el piso. Todo este espectáculo quedó en silencio, como si de un cementerio se tratase. Di un respiro y me intenté levantar, pero fue inúutil, no podía. Entonces me recogieron dos guardias y me devolvieron a mi celda sin curarme las heridas. 


Observé que arreglaron los muros, los hoyos ya no están. Y con la poca fuerza que me queda ahora escribo esto para ver si alguien llega a saber lo que ocurre aquí y pueda encontrar la forma de escapar. 



Carta de Kevin para un muerto


Con la cara casi destrozada apenas si puedo abrir los ojos. Me cuesta mucho respirar y siento que cada vez mi mano se cansa más al escribir. Empiezo a pensar que todo esto es un sueño y que seguro cuando deje de respirar despertaré y me daré cuenta de que no había de qué preocuparse. Por ahora estoy delirando, veo estrellas y ciertas figuras extrañas pasando por mi celda. Seguro que son de estos vigilantes otra vez. Mi cabeza da vueltas y no puedo prestarle atención a nada más. ¿Me habré vuelto adicto a escribir cartas? O quizá estoy loco por estar encerrado en este lugar oscuro. 


Estoy percibiendo una luz blanca proveniente de arriba de mi celda. Pero no puedo ni levantar mi cabeza, estoy muy débil. Solo me sirve la mano derecha y la nariz me sigue sangrando. Acabo así de usar mis últimas fuerzas en escribir esto y levantar mínimamente mi cabeza, para ver la luz que me deja ciego. ¿Qué significa esto? Tal vez ahora pueda descansar en… 




Inés Ruiz y Carla Guardia


Barcelona, 23 de mayo de 2035


Querida Carla,


Hace ya un tiempo que no nos vemos, y cada día que pasa echo de menos más y más cosas. Echo de menos esos momentos en los que cantábamos canciones juntas en tu casa, cuando pasaba a buscarte para ir a los entrenos de voley, o cuando nos apuntábamos a todas las actividades que el colegio ofrecía. Y podría mencionar tantos momentos juntas que me pasaría días explicándolos. Siempre los guardaré en mi corazón.


Me duele profundamente no haber quedado contigo antes. Sé que hemos dejado pasar oportunidades para volver a reencontrarnos, y ni una de las dos las aprovechó. Ahora me doy cuenta de cuánto te he echado de menos y de lo mucho que valoro nuestra amistad.


El otro día pasé por delante de tu casa y me fijé en la nueva cafetería de la esquina. Pensé en lo mucho que nos hubiera gustado pasar horas y horas con nuestro grupo. También noté que ya no está la hamburguesería donde celebramos tu decimoséptimo cumpleaños, y esos recuerdos me trajeron una nostalgia inimaginable. 


Me he enterado de que en dos días tendremos nuestra primera reunión de antiguos alumnos. No puedo creer que hayan pasado diez años desde que nos graduamos. Aún nos recuerdo a todas juntas con nuestros vestidos largos y celebrando que bachillerato se había acabado.


Carla, lamento profundamente no haber estado más presente en tu vida últimamente y espero que podamos encontrarnos algún día y retomar todos esos momentos que tanto disfrutamos juntas. 


Con cariño,


Inés 


PD: Hace tiempo me encontré a Lucía, la cual, por cierto, ahora está rubia platino, y fue ella quien me dio tu dirección. 




          Barcelona, 09 de agosto de 2035                                                                          


Querida Inés, 


Ver esta carta en el buzón fue sin duda lo último que esperaba. Y lo cierto es que planeaba contestarte en persona, en la reunión de alumnos. Qué raro se me hace mencionar la reunión, aún no me creo que hayan pasado diez años desde nuestra graduación.


Nunca olvidaré todos los recuerdos mencionados en tu carta, así como los muchos otros que han caracterizado siempre nuestra amistad. Reconozco que me dolió ver como sustituían la hamburguesería por otro establecimiento, pero cuando vi que abrían una nueva cafetería lo primero que pensé fue en cómo podríamos probarla todos juntos y vivir nuevos recuerdos que en un futuro nos harían sentir lo que sentimos ahora.


Aunque si te soy sincera este optimismo no me dura mucho. Te mentiría si te dijese que no me duele haber aplazado tantas veces la idea de llamarte y quedar contigo: ir a tomar un café, ponernos al día y reunir al grupo de una vez por todas. Por eso, aunque nunca podremos compensar el tiempo perdido, tenía ganas de veros a todos en la reunión y planear una escapada a cualquier sitio, justo como solíamos hacer en la adolescencia. 


Qué contenta me puse al verlos a todos de nuevo, como si nada hubiera cambiado. Pero eso no es cierto. Me di cuenta de ello cuando me explicaron lo ocurrido, y comprendí que jamás me sería posible contestarte en persona. 


Han pasado meses desde aquello. Siento no haber tenido la voluntad de responder a tu carta hasta ahora. No me veía capaz. Y ya no me queda nada más que arrepentimiento, teniendo en cuenta que no volveremos a vivir cosas juntas; que el grupo estará siempre incompleto. 


Espero coincidir contigo en otra vida, en la cual no tengamos que arrepentirnos de no haber conservado una amistad tan bonita como la nuestra. Te llevaremos siempre en nuestros recuerdos y, en tu honor, me encargaré de que como grupo continuemos activos y viviendo nuevas aventuras.


Hasta siempre, 


Carla



José María Ollé


Querida familia,


Me encuentro escribiendo esta carta en un lugar oscuro y sombrío, rodeado de los muros fríos de una prisión que pronto se convertirá en mi último destino en la vida. Sé que estas palabras pueden causar un gran dolor y confusión, pero siento que ha llegado el  momento de deciros la verdad que he mantenido oculta todo este tiempo.


Sé que mi condena a muerte os ha causado una carga insoportable para todos y lo habéis pasado muy mal durante este periodo de tiempo, pero veo necesario que sepáis que no estoy aquí por un error judicial o una injusticia, sino por mis acciones.


No busco excusas ni justificaciones. Asumo la responsabilidad plena de mis actos. Fui influenciado y arrastrado por la oscuridad de mis decisiones. Ahora me enfrento a las consecuencias y, aunque me duela, sé que debo aceptarlas con paciencia y dignidad.


Os amo más de lo que a través de esta carta puedo expresar. Sois mi única esperanza de seguir en este mundo y la razón por la cual sigo luchando aquí metido.


Con amor,


Trevor Philips



COSAS QUE NUNCA TE DIJE, de Blanca Reguart



16/11/2023


Éramos tan felices, no paro de mirar nuestra foto para recordarme que fue real, que pasó. Ni siquiera fuimos nada, pero lo éramos todo. ¿Te acuerdas? ¿Revives los momentos que pasamos juntos como yo lo hago? Por favor, no te olvides de mí ni de lo que vivimos.


Me duele, me duele cruzarme contigo y que no me mires, y que cuando lo haces por mera casualidad apartes rápidamente la mirada. Me duele que desde hace tres meses no me hayas dirigido la palabra aún viéndonos cada día en la uni.


No creo que sientas lo mismo, quizás ya te has olvidado de mí, hayas pasado página, y si vieras esto pensarías que estoy loco, que soy un iluso y, créeme, lo sé, pero lo que tuvimos fue lo más real que he tenido en mi vida. 


Y va a momentos, hay veces que no pienso en ti, que me das igual y que he estado a punto de borrar nuestras fotos, nuestros mensajes, pero no lo puedo hacer, no me veo capaz de borrar el único recuerdo que me queda de ti, porque aunque me de igual todo, fueron momentos felices y no significa que porque hayan expirado tenga que borrar su existencia de mi mente.


Me siento un pringado, un tonto que se cuelga de una tía que no le hace caso y le ignora. Y me gustaría poder apagar mis sentimientos, decidir que ya no quiero tener nada que ver contigo, pero no puedo.

Releo nuestras conversaciones una y otra vez, cómo me vacilabas y me decías que me querías ver, que cuándo bajaría a Barcelona para verte, que si hacíamos videollamada. Todo esto para nada, para verme y actuar como una extraña más.


No lo entiendo, realmente no lo entiendo. Y no me he permitido llorar, no lo he hecho, porque me prometí a mí mismo que no lloraría por ninguna chica, pero mientras escribo esto trago saliva y respiro hondo para que no se me escape ninguna lágrima traicionera.


He estado a punto de escribirte varias veces, decirte que te echo de menos, que arreglemos las cosas, que seamos amigos, me dijiste que lo seríamos, era mentira. Supongo que son cosas que se dicen cuando acabas cualquier tipo de relación con una persona, no eres tú, soy yo y ese tipo de mierdas. Pero no lo sé, yo me lo creí. Y en ese momento estaba de acuerdo contigo, cuando todo acabó estaba de acuerdo, lo que teníamos ya no era lo mismo y tú ya no me importabas tanto. Estuve a punto de liarme con otra chica antes de que termináramos, pero no lo hice, quise esperar a que acabara el verano y te volviera a ver para aclarar las cosas, para confirmar si aún sentía lo mismo o ya había caducado. Realmente estaba de acuerdo, y lo seguía estando hasta hace un mes, no sé qué me pasó porque ya te había visto por la uni antes y no había sentido nada, pero algo sucedió dentro de mí que me hizo darme cuenta de que aún quería estar contigo, que te echaba de menos. Desde que eso ocurrió, he estado saliendo al pasillo cuando sé que vas a pasar, yendo a tus clases con la excusa de saludar a mis amigos para verte y más cosas estúpidas. 


20/11/2023


Hoy me has hablado, has venido a casa de mi abuela con Alejandra como hacías el año pasado, como si todo siguiera igual y me has sonreído, ¿eso significa que también quieres volver? ¿O simplemente que ya te doy lo bastante igual como para sonreírme y actuar de cualquier forma? Realmente no sé lo que quieres. Sea lo que sea, por favor, decídete rápido y házmelo notar, ahórrame el sufrimiento. No me ignores y después me hables o me sonrías porque me volveré loco. 


Tómame o déjame.




Pedro Salgado

02/02/2024


Apreciado Fernando,


Quería comunicarte lo mucho que me has inspirado a lo largo de mi vida. Me has abierto un gran y precioso mundo, el mundo del motor. Actualmente, soy un fanático del mundo de los coches. Gracias a ti he aprendido a saber que no solo con el talento vale, sino que igualmente has de ser determinante y constante.


Desde bien pequeño veía cómo ganabas los Grand Prix, y aquellas batallas legendarias con Lewis Hamilton, la verdad es que eran momentos de infarto. Pero, Fernando, no solo has sido fuente de inspiración para mí, sino que también te convertiste en una excusa para reunirnos cada domingo a toda mi familia “para verte a ti ganar”. 


Tus victorias en la pista no solo son un testimonio de tu talento, sino también de tu capacidad para mantener la calma bajo presión y tomar decisiones acertadas en momentos cruciales.


Has demostrado que el automovilismo no solo se trata de cruzar la línea de meta en primer lugar, sino de inspirar a otros y dejar una marca imborrable en la historia del deporte. Siempre has demostrado tener una gran humildad, no solo desde pequeño, sino también en la actualidad, esto realmente te ha hecho marcar mucho la diferencia, ya que la gran mayoría de pilotos de la fórmula 1 siempre han mostrado ser personas arrogantes y egocéntricas.


Gracias por todo lo que has hecho y sigues haciendo en el mundo del automovilismo. Te deseo todo el éxito en tus futuros desafíos y espero verte pronto en la próxima carrera.


Con afecto,


Pedro




Sonsoles Sampere


La tengo en mis manos, no sé si quiero abrirla. No sé si estoy listo para afrontarlo. Aún me acuerdo de su sonrisa cada mañana cuando me despertaba, y también la desesperación en sus ojos la última vez que la vi. Decido afrontar mis miedos y abrirla. 




Barcelona, 27 de febrero de 2018


Querido Marco Bianco, 


Hace semanas que no nos vemos. Te echo de menos, no puedo evitarlo. Debería habértelo dicho desde el principio, sé que me hubieses ayudado si lo hubiese hecho. 


Te escribo esta carta porque sé que me queda poco, la culpa me corroe y no puedo evitarla. Además sé que quieres explicaciones, así que aquí vienen. 


Los conocí al salir de la universidad un día nuboso, comenzaba a llover. Me ofrecieron un paraguas y como había ido a la peluquería el día anterior, lo acepté. La verdad es que si hubiese sabido lo que iba a pasar, no lo hubiese hecho. De primeras no había notado nada raro, bueno un poco, iban vestidos todos de negro y llevaban el mismo pañuelo alrededor del cuello. Pero se acercaba Halloween, así que supuse que formaba parte de su disfraz. Ahora me doy cuenta de lo muy equivocada que estaba, y que mi madre tenía razón, nunca debes aceptar cosas de extraños. 


Cuando llegué a mi casa esa misma noche, revisé mi teléfono y no me esperaba lo que me encontré. Alguien me había estado siguiendo y me había hecho fotos. Debajo de las fotos había un mensaje, “Lo queremos de vuelta mañana, sino atente a las consecuencias. MB”.  No entendía qué significaba, ¿Qué querían de vuelta? ¿Quién es? ¿Por qué yo? No pude dormir esa noche. A la mañana siguiente dudaba de si debía ir a la universidad o no, no sabía si me volverían a seguir ni si estaría a salvo. Pero dada la situación no estaría a salvo en ningún lado, así que cogí mi bolso y emprendí rumbo hacia la universidad.



Cierro la carta, no me apetece seguir. Sé cómo acaba. El silencio se ve interrumpido por un ruido producido en la habitación de al lado, me levanto del sofá y me dirijo a ella. Abro la puerta y la veo. Está echada en el suelo con una cinta tapándole la boca y una cuerda manteniéndola atada. Se ha tirado de la silla, supongo que intentaba escapar. 


—¿No te acuerdas de lo que te dijo tu madre? Nunca debes aceptar cosas de extraños. 




Pepe Solans


22 de Junio de 1985


Hola hermano,    


Te preguntarás dónde estoy. Antes que nada quiero que sepas que aprecio todo lo que has hecho por mí desde que papá y mamá ya no están.


Sé que la vida no nos ha tratado bien y que cuando leas esto pensarás que no te mereces lo que he hecho, y tienes razón. Pero te doy las gracias por darme todas las posibilidades en mi vida. Cuando papá y mamá murieron en aquel accidente de coche hace ya tantos años y nos llevaron a aquel internado, nunca pensé que estaría donde estoy ahora mismo. Y todo gracias a ti., Aunque te culpé de todo, pero ahora sé que todo lo que hacías lo hacías por mí. 


Cuando empezamos a descubrir los orígenes de nuestra familia comenzamos a entender muchas cosas. Los constantes cambios de ciudad, el accidente de papá y mamá … No habría descubierto ni la mitad de no ser por ti, lo que no sabes es que encontré un mapa que llevaba a la tumba de uno de nuestros antepasados y, por lo que descubrimos ya sabes lo que implica, por eso he decidido ir solo.


Pd/ Gracias por las llaves de la moto y el cuaderno de notas, si salgo vivo te pago la gasolina.


Tu hermano,


Pepe 




Nuria Vega


Querida amiga, 


Hoy me encuentro escribiendo estas líneas con el corazón pesado y los ojos llenos de lágrimas, pero también con el deseo de expresar todo lo que siento por ti, aunque ya no estés físicamente a mi lado.


Han pasado días, semanas, meses desde que te fuiste, pero la sensación de tu ausencia sigue siendo tan dolorosa como el primer día. Cada mañana me despierto esperando escuchar tu risa contagiosa, pero solo encuentro el eco de los recuerdos que compartimos juntas.


Recuerdo con claridad los momentos felices que pasamos, las risas compartidas, los secretos susurrados al oído. Tu presencia iluminaba cada lugar al que íbamos, y tu energía positiva contagiaba a todos a tu alrededor. Eras mucho más que una amiga; eras mi confidente, mi cómplice, mi hermana del alma.


Aún puedo sentir el dolor punzante de tu partida, como un agujero negro en mi pecho que nunca parece sanar por completo. Extraño tu voz, tu sonrisa, y tus abrazos diarios. Pero sé que aunque ya no estés físicamente aquí, tu espíritu sigue viviendo en cada uno de nosotros que te amamos y te recordamos con cariño.

 

Me consuela saber que estás en un lugar mejor, libre de sufrimiento y rodeada del amor eterno que mereces. Espero que allí donde estés encuentres paz y felicidad, y que sepas que no te olvidaré nunca. Guardaré nuestros recuerdos en lo más profundo de mi corazón, y te llevaré conmigo en cada paso que dé en esta vida.


Amiga, descansa en paz y sigue brillando e iluminando el camino de los que te amamos.


Con amor eterno,


Nuria



Diarios





Zhongao Lin


Sábado, 29 de abril de 1995


Me desvelé del plácido ensueño que mantuve durante la ruidosa noche. Toda aquella vocería se daba por ciertas personas (seguramente vecinos míos) que me impidieron descansar. Es allí donde te veo, estimado diario, y que arranco a escribir un nuevo hallazgo que descubrí a lo largo de estos días.


Miércoles, 26 de abril de 1995


De nuevo en esta habitación blanca y solitaria. El cielo está pintado de pacíficas y tranquilas mareas (como de costumbre) y debajo de él, mi futuro amigo Jack. Él me saludó con un gesto gentil, a lo que respondí de vuelta con uno más tímido. Aquel sujeto se me hizo extraño porque nadie nunca quiso juntarse conmigo, lo cual me alegró el día. 


El resto de la mañana, tarde y noche transcurrió como de costumbre: me trajeron un bol de comida, un vaso de agua y dos especies de chuches asquerosas (siempre las escupo), con forma cilíndrica y de dos colores: roja y azul. Todo esto a través de una rejilla que hay en frente de la puerta.


Jueves, 27 de abril de 1995


Este jueves desayuné mientras esperaba el regreso de Jack. Afortunadamente, apareció cargando un ramo de rojas rosas para mí, todo sonriendo como el sol radiante que ilumina mis mañanas y tardes. Verlo allí parado, con aquello entre sus brazos, produjo que mi cuerpo que sintiera que se estaba cociendo por dentro, provocó que mi rojo corazón se acelerara más, incitó a que mi mirada se detuviera solo y para él, hizo que el tiempo fluyera más lento de lo habitual, entre otras tantas cosas. Una sensación que jamás experimenté; fue increíble. Tenía tantas ganas de abrazarlo, besarlo y decirle que le quiero, ¡que le amo! Pero, a su vez, sentí como mi pecho se estremecía por no poder salir de aquella solitaria habitación.


Más tarde, mi estimado decidió partir de regreso a su casa. Aquello me hizo estremecerme incluso más, por lo que idearé un plan para poder escaparme de este insólito lugar.


Viernes, 28 de abril de 1995


El día de hoy empecé a recolectar los objetos necesarios para poder realizar mi escape: un par de sábanas, una cuerda y algún objeto punzante con el que poder defenderme (“por si las moscas”).


Y, al igual que el resto del día, volví a ver a mi amor platónico, que lucía espectacular (como siempre) en esa camiseta blanca de manga larga, junto a esos pantalones vaqueros largos de color negro y con esos zapatos negros probablemente mocasines u oxford.


Diario de Campo, domingo, 30 de abril de 1995                                             


La paciente número 851 de nombre Lily ha sido atrapada mientras realizaba un escape fallido con un par de elementos previamente robados, entre los cuales se encuentran, con un número total de: tres sábanas, seis cuerdas de madera y un par de cristales significativamente grandes con los que llegó a lesionar gravemente a uno de los personales.


Encontramos a la paciente bajando a través de las mantas, por lo que rápidamente encendimos la alarma de emergencia. Esto provocó que la fugitiva se alentara y acelerara su velocidad. Con su agilidad era casi imposible alcanzarla. Sin embargo, cuando la paciente pudo haber realizado exitosamente su escape, algo la detuvo. Había un ente invisible que ninguno de los dos guardias de seguridad pudo identificar. Ante esta oportunidad, César, uno de los vigilantes, intentó capturarla, pero resultó gravemente herido al recibir un corte en el lateral derecho del cuello. Por ende, no tuvimos más remedio que desmayarla con un Taser eléctrico. 


Diario de campo, Lunes, 1 de mayo de 1995


Lily Brown despertó a las 9:13 de la mañana y fue interrogada después de recobrar sus sentidos. El interrogatorio se llevó a cabo acompañado de la doctora en psiquiatría Emily Brown. Registrando la grabadora se puede apreciar el testimonio de la paciente que describe lo ocurrido: 


Es verdad que quise escaparme e irme lejos de este repugnante lugar. Es verdad que robé todas aquellas cosas para hacerlo posible. Aún cuando tuve la oportunidad de ejecutar mi plan exitosamente, fallé. Fallé porque Jack, quien siempre me visitaba y me hacía compañía durante esta estancia, no quiso fugarse conmigo. Yo estuve desesperada, como loca, y le gritaba  para que corriéramos, para salir de aquí. Sin embargo, él nunca reaccionó, es más, nunca me dirigió ni una sola palabra. Pareciera que estuviera inmutado. Y cuando más presentía que se acercaban esos malhechores, más ansiedad me generaban, por lo que intenté, desesperadamente, agarrar su muñeca y salir patinado del lugar. Sin embargo, cuando lo cogí de la muñeca, Jack desapareció”.


Tras analizar los datos proporcionados, identificamos que la paciente Brown padece de una enfermedad mental relacionada con la esquizofrenia. Por ende, será trasladada a la habitación 953, donde no habrá ni una ventana. Además, las pastillas rojas y azules serán puestas en la comida de manera discreta. 




UN HOME DE POBLE, de Aaon Valls



Diumenge 8 de setembre de 1968


Avui he complert 18 anys, hem fet una festa tot el poble, celebrant també l’aniversari de la Lluïsa i en Josep que van fer anys  la setmana passada. Estic pensant de començar a treballar, encara que de moment ajudo el pare amb les terres.


Dilluns 13 de gener de 1969


Avui he començat el meu primer treball de veritat amb contracte i sou fix. A partir d’avui soc cambrer a Cal Paraire. L’Eudald m’ha dit que cobraré unes 15.000 pessetes al mes. 



Diumenge 2 de febrer de 1969


Avui han passat pel poble dos excursionistes de Barcelona que volien pujar al Pedraforca. Han vingut en un cotxe que semblava bastant nou, d’aquests que només tenen a les grans ciutats.


(...)


Dilluns 23 d’agost de 1971


Avui ha mort un dels tres rucs del pare que utilitzava per treballar la seva terra. Haurà de comprar un de nou si vol seguir conreant. Està pensant a vendre una part de la seva terra per poder-se’l comprar.


Diumenge 3 d’octubre de 1971


Finalment, el pare ha venut el camp que tenia al costat del torrent de Rubinat. Demà baixarà a Berga per comprar un nou ruc.


Dimarts 8 de febrer de 1972


Avui m’he casat amb la Constança. Segurament ha sigut un dels millors dies de la meva vida. Tot el poble estava de festa fins ben tard.


Dissabte 16 de desembre de 1972


D'ençà que el pare va patir l’accident amb l’aigua bullent, que no està bé. Ja no surt del llit des de fa dies i cada dia està més feble. Ahir va veure’l el metge de Saldes i diu que té una infecció. Ens ha dit que és impossible trobar les medicines per tractar-lo fora de Barcelona, i que fins i tot si hi anéssim serien massa cares.


Dilluns 25 de desembre de 1972


Avui ha mort el pare mentre dormia al seu llit. D'aquí a uns dies farem el funeral. He estat parlant amb els germans i crec que els vendré la meva part de terra que m’ha heretat el pare perquè, sí o sí, em vull dedicar al bar.


(...)


Dimecres 5 de Març de 1974


L’Eudald se'n va a Barcelona amb el seu fill que hi ha trobat treball en una fàbrica tèxtil, m’ha dit que segurament em deixarà el Bar. Finalment en seré propietari!





Alejandra de Zanger



17 de mayo de 2024


Querido diario, 


Hoy, los bancos de la iglesia fueron testigos de un capítulo en mi vida que se escribe con miradas tímidas y silencios no pronunciados. Soy Ana Martínez, una joven de 17 años, y esta historia se entrelaza con el miedo al rechazo y las sombras de la incertidumbre.


En la misa de hoy, mis ojos se encontraron con los de él. Un chico de 17 años, con una mirada que parecía revelar un universo de preguntas sin respuesta. Cada encuentro en la iglesia es un baile de miradas, pero la brecha entre nosotros parece más amplía que nunca, hacía tiempo que no me sentía así.


Quisiera hablarle, desvelar los pensamientos que hay en mi mente, pero el miedo al rechazo me detiene ¿Y si él no siente lo mismo? La incertidumbre me envuelve como una niebla, oscureciendo las posibilidades de una conexión que anhelo.


Reflexiono sobre cómo nuestros miedos e inseguridades pueden convertirse en murallas que separan a las personas. ¿Cuántas oportunidades perdemos por el miedo al rechazo y a la vulnerabilidad? La iglesia, un lugar destinado a la paz y la unión, se convierte en un campo de batalla interno.


Querido diario, sé que no estoy sola en esta lucha. Quizás él también sienta el peso de la inseguridad adolescente, ese miedo y pánico de no ser suficiente. Este domingo, buscaré la fuerza para superar mis miedos, porque, tal vez, al expresarme con autenticidad, construyamos un lugar común donde pueda florecer algo inaudito.


Con miedo al rechazo y con la esperanza de vencerlo, me dispongo a realizar este cometido.


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