INQUIETANTES ABSURDOS


OTRA PERSPECTIVA, de Lucia Baurier

Frío, eso era todo lo que alcanzaba a sentir, un gélido frío del que todavía no hallaba la procedencia.

Por alguna razón, ahora mismo me encontraba sumido en la completa oscuridad, solamente acompañado del irritante pitido agudo que resonaba y que era mi único estímulo por ahora.

No pasó mucho tiempo hasta que, de golpe, una luz blanca me cegó, acompañada también de un calorcillo que ayudó a mitigar un poco la temperatura extrema de aquel lugar todavía desconocido para mí. Poco a poco, mis ojos se acostumbraron a la iluminación, y el ketchup a mi derecha y el paquete de salchichas dispuesto encima de mí empezaron a cobrar sentido; entendí dónde me encontraba y que, sin una razón lógica, yo era ahora una botella de leche.

Siempre me he considerado bastante vago, así que, en vez de preocuparme, decidí recurrir al útil recurso de conformarme e intentar ignorar mi condición de alimento rico en calcio. Pero el universo no tardó ni un minuto en hacerme entender que eso no sería posible, y es que, mientras realizaba mis conjeturas de lácteo envasado, una enorme manaza me agarró estrujándome y elevándome por el aire convirtiéndome prácticamente en nata cortada, para después, y no creo que jamás lleguéis a entender esta sensación, arrancarme mi pequeño tapón, único elemento exceptuando la etiqueta que no me hacía sentir desnudo y expuesto, y vertir mi contenido en una taza, vaciando mi alma con él.

Esos terroríficos sucesos se fueron sucediendo durante todo ese día, y cada vaso lleno suponía para mí un descenso considerable de mi salud mental. Lo que yo siempre había considerado un hábito cotidiano era realmente una tortura vista ahora desde el otro lado, y mi único consuelo era pensar en el momento de ser devuelto a mi gélido pero por lo menos seguro hábitat que antes tanto había detestado.

Probablemente, penséis que estoy exagerando, pero estoy seguro de que vosotros, en mi misma situación, también agradeceríais que vuestra fecha de caducidad fuese mañana.




UN ROMANCE IMPERMEABLE, de Adriana Martí



“Yo os declaro marido y mujer”.

Sin pensarlo, agarré el puño del bastón y la besé. Ester era el paraguas más bonito que había visto jamás. Estaba increíble con ese velo blanco colgado de su casquillo y ese color rosado que le dio a su tela impermeable.

Sé que estaréis pensando que soy un psicópata por casarme con un paraguas, pero escuchad primero la historia y ya veréis como lo acabáis entendiendo.

Estamos en el año 7540, y sí, aún existen los paraguas. Yo, por ejemplo, ya llevo varios años con el mismo, y como donde yo vivo llueve día sí día también pues es un objeto el cual siempre tengo encima. El caso es que hace exactamente seis meses salió un anuncio de la industria OTTOX donde aseguraban que los objetos eran mucho más parecidos a los humanos de lo que pensábamos, lo que pasa es que nunca han conseguido revivir. Es por eso que han creado un tratamiento capaz de activar su consciencia y hacerles cobrar vida. El problema es que es una ida de olla y lógicamente nadie se lo cree, por eso mi hermano Marcos, que es uno de los científicos de OTTOX, me pidió por favor que probara el tratamiento con uno de mis objetos para demostrarle al mundo que sí es cierto. Y así lo hice. Ese mismo día empecé con mi paraguas, fueron muchos meses de tratamiento y definitivamente mi paraguas y yo empezamos a poder comunicarnos.

Una de las cosas que más me sorprendió fue que mi paraguas fuera una chica, supongo que no soy el único que cuando piensa en un paraguas se lo imagina como un señor con bigote y caballeroso, pues no, el mío era una señorita femenina, encantadora e incluso un poco coqueta.

Como decía, el tratamiento duró meses que acabaron siendo años y mi relación con Ester, así decidimos que se llamaría, acabó siendo irrompible, de hecho, hasta acabamos sintiendo cosas el uno por el otro. Y por esa razón ahora estoy aquí, después de varios años con el tratamiento de OTTOX ya en el mercado, en mi boda con la mujer más guapa que he visto. Por cierto, mi hermano, el científico de OTTOX, se casa en un mes con Lucia, la que anteriormente fue nuestra Thermomix.

Entrades populars d'aquest blog

CURS 25-26

BINOMIO FANTÁSTICO: AQUELLA CHICA SAGAZ JUGABA MUCHO CADA DÍA

LA CASA ABANDONADA

CREACIÓ D'UN AMBIENT

LA EPÍSTOLA Y EL DIARIO PERSONAL